
Así me siento cuando estoy cerca de ti...Cuando me miras con ojos de indiferencia y despreocupación, tan casual y natural que me enferma, me dan ganas de correr y no volver jamás, y llorar... llorar... llorar... lejos de todo, lejos de todos, lejos de TI.
Porque odio que estés con otras, detesto que las conozcas mejor que a mí, que te tengan tanta confianza, que te abracen, te toquen, te miren....compartan tu metro cuadrado. ¿Enfermizos mis celos? Tal vez... ¡mentira! TOTALMENTE enfermizos. Demasiado, sin duda. Pero ¿cómo evitarlo? no puedo, simplemente. Va mucho más allá de mi razón y mi entendimiento. Porque ni yo me entiendo, no me cabe en la cabeza por qué me pones así, si casi somos extraños el uno para el otro, meros conocidos... Sí, es cierto que me obsesiono con cualquier cosa o persona con una facilidad impresionante (alarmante, más bien), pero nunca como contigo. Tienes todo el derecho de sentirte especial (ahora, mi amor, privilegiado... lo dudo).
Imagínate que hice esta tontera por ti... ¿o será para ti? Creo que en este caso son sinónimos, da igual, porque mi principio y mi final, hoy eres tú. Lo hago para desahogarme, y es que ya no me siento cómoda hablando de ti con nadie, imposible que me entiendan... ¿cómo lo harían? No tienen cómo saber que no eres un capricho más, o mi obsesión de turno... no, ojalá lo fueras, de hecho. Esto supera con creces las mariposas en la guata, los nervios, las subidas de color a mis mejillas y los escalofríos; es mucho más. Muchísimo. Entonces me vi casi obligada a recurrir a la salida fácil universal y anónima: Internet. Porque pensé en cómo liberarme en parte de todo lo que me está pudriendo por dentro: ¿fumar? ¿tomar hasta quedar botada? ¿cortarme? ¿dibujar? ¿escribir?... Al final opté por lo sano, espero que sirva.
Y es que todo lo que encuentro a mi alrededor se convierte en una puerta para que tú entres en mi mente, en mi alma, en mis ojos, mi boca, mis brazos, mi sistema nervioso... una puerta para que te hagas, cada día más, una parte de mí. Porque te pienso, te sueño, te extraño, te quiero, te adoro, te deseo, ¿te amo?... con cada infectada célula de mi ser. Cada canción, todo poema, cualquier gesto que tengan los demás conmigo, yo lo proyecto hacia ti y se convierte, así, todo mi entorno en tu arma y mi perdición... lenta, desgarradoramente lenta, angustiantemente lenta, pero segura.
Me pregunto qué pensarías si leyeras esto, si lo leyeras y supieras que es para ti (¡por ti!) todo por ti ahora, vivo para ti, en función de tu existencia amaría dedicar la mía, sería el mejor de los castigos, la más dulce condena. Ayer, justamente, pensaba lo inmensamente feliz que sería viviendo contigo aunque fuera en el lugar más recóndito del mundo (y eso que yo dependo de las ciudades) y en lo mucho que me gustaría vivir por tu ideal, convertirlo en el mío y morir por él si es necesario, porque no hay nada más estúpido que una mujer enamorada, y es que morir por aquel ideal sería como morir por ti. Perfecto.
Las ideas se me agolpan y no puedo ordenarlas... tampoco es como si pretendiera escribir un perfectamente coherente y conectado texto, así que si resulta algo engorroso de leer, disculpen (no, tampoco pretendo que esto sea muy leído o entendido).
Pensar que todo partió, seguramente, porque me rompieron humillantemente el corazón, sin anestesia... traté de usarte para olvidarme de alguien que ya no vale la pena mencionar, no ahora, por lo menos; aunque de forma inconsciente y sin mala intención, te lo juro. Y ahora todo está peor. Porque ya hablamos, me miras a los ojos y siento que el resto desaparece, que me absorbe tu mirada, dulce, como el más exquisito veneno... que ojalá no acabara nunca de tragar; así me matas un poco más cada día, con una calma apremiante; insufriblemente deseada. Pero no puedo ir más allá, no me atrevo. Mi inseguridad no me lo permite. La mala costumbre de que siempre el resto se postrara a mis pies y yo no tuviese que esforzarme por conquistar a nadie, y es que natural , al parecer puedo ser bastante encantadora, pero no puedo forzarme, siento que es una ficción asquerosa, la más cínica de las realidades, me da náuseas ser así... pero es por tu presencia sublime por lo que no puedo actuar con naturalidad, ese afán de atención que me nace cuando te tengo cerca; de verdad siento que necesito que me mires, me notes, me quieras, me ames...
Pero no se puede. Imposible. Malditas las ganas que tenía de expiar mis culpas amorosas enamorándome de alguien que no tuviera ni el más mínimo interés en mí... Ahora que pasó (y dos veces, al parecer), me torturas sin piedad cada vez que mi mirada pasa furtiva por la tuya y tú sigues de largo, como si fuera una sombra, una niebla... etérea como ninguna. Increíble cómo subo al cielo cuando me sonríes y cómo desciendo al más profundo abismo cuando te veo con otra. Ojalá bajara tanto como para quemarme, consumirme y hacerme cenizas para no pensar un minuto más en ti; aunque, claro, como escribió Quevedo en su Amor constante más allá de la muerte: "...polvo serán, mas polvo enamorado." El problema, es que ahora soy y seré, sólo yo la enamorada.
Odio, detesto, aborresco y envidio tanto a las mujeres que liberan feromonas cual flores su fragancia, y se les hace tan simple encantar a alguien. ¿Y por qué yo tengo que bloquearme, paralizarme, temblar y estremecerme casi hasta morir cuando te veo ahí,? De inmediato surgen mil preguntas en mi mente: "¿qué le digo? ¿de qué hablamos? ¿cómo lo trato? ¿de qué forma le puedo llegar a gustar?" Porque no se trata de que pienses que me interesas como amigo, o que me quiero aprovechar de tu inteligencia, tu cultura, o cualquiera de tus infinitas virtudes, pero tampoco quiero que creas que, descaradamente, "te joteo", porque de verdad es mucho más... aunque, mucho menos, puedo dejar que sepas que me casaría en este minuto contigo si me lo pidieras; sin embargo siento que lees mi desesperación y mi angustia en cada movimiento que haga, que mis ojos me delatan y revelan que cada vez que escucho tu voz sólo pienso en llegar hasta tus brazos para no soltarte nunca. Cada día que pasa mi frustración es más notoria, espero que no te hayas percatado nunca de la mirada psicópata que enciende mis ojos cuando te veo con otra, de verdad las mataría a todas... una por una, con una sonrisa en los labios y mirándolas a los ojos; lo más lento y cruelmente posible...
Pero no soy una mala persona, aunque sin duda asesinaría por tu causa, pero es algo incontrolable... así como Steinner el Magnífico, como si hubiese estado en el Kinderheim 511 en alguna vida pasada. De verdad los celos son nefastos, sacan al Monstruo dentro de mí... que cada día se hace más grande.
Ahora el punto es ¿cómo decirte todo esto? La verdad, no todo... nunca te revelaría que realmente odio (deseo el fin de la existencia) de toda mujer que se te acerque demasiado. Y mis parámetros de distancia son algo tergiversados. Pero bueno, ¿cómo hacerte saber que daría todo por ti, por tu felicidad? Y es que yo quiero convertirme en tu felicidad, entregarme para que dependas de mí como lo haces del aire o del agua. Mi ofrenda soy yo misma, mi carne, mis huesos, mi sangre, mi espíritu, mi amor, mi vida y mi muerte... toda yo, ser por y para ti.
Si aceptaras mi ofrenda...
Porque odio que estés con otras, detesto que las conozcas mejor que a mí, que te tengan tanta confianza, que te abracen, te toquen, te miren....compartan tu metro cuadrado. ¿Enfermizos mis celos? Tal vez... ¡mentira! TOTALMENTE enfermizos. Demasiado, sin duda. Pero ¿cómo evitarlo? no puedo, simplemente. Va mucho más allá de mi razón y mi entendimiento. Porque ni yo me entiendo, no me cabe en la cabeza por qué me pones así, si casi somos extraños el uno para el otro, meros conocidos... Sí, es cierto que me obsesiono con cualquier cosa o persona con una facilidad impresionante (alarmante, más bien), pero nunca como contigo. Tienes todo el derecho de sentirte especial (ahora, mi amor, privilegiado... lo dudo).
Imagínate que hice esta tontera por ti... ¿o será para ti? Creo que en este caso son sinónimos, da igual, porque mi principio y mi final, hoy eres tú. Lo hago para desahogarme, y es que ya no me siento cómoda hablando de ti con nadie, imposible que me entiendan... ¿cómo lo harían? No tienen cómo saber que no eres un capricho más, o mi obsesión de turno... no, ojalá lo fueras, de hecho. Esto supera con creces las mariposas en la guata, los nervios, las subidas de color a mis mejillas y los escalofríos; es mucho más. Muchísimo. Entonces me vi casi obligada a recurrir a la salida fácil universal y anónima: Internet. Porque pensé en cómo liberarme en parte de todo lo que me está pudriendo por dentro: ¿fumar? ¿tomar hasta quedar botada? ¿cortarme? ¿dibujar? ¿escribir?... Al final opté por lo sano, espero que sirva.
Y es que todo lo que encuentro a mi alrededor se convierte en una puerta para que tú entres en mi mente, en mi alma, en mis ojos, mi boca, mis brazos, mi sistema nervioso... una puerta para que te hagas, cada día más, una parte de mí. Porque te pienso, te sueño, te extraño, te quiero, te adoro, te deseo, ¿te amo?... con cada infectada célula de mi ser. Cada canción, todo poema, cualquier gesto que tengan los demás conmigo, yo lo proyecto hacia ti y se convierte, así, todo mi entorno en tu arma y mi perdición... lenta, desgarradoramente lenta, angustiantemente lenta, pero segura.
Me pregunto qué pensarías si leyeras esto, si lo leyeras y supieras que es para ti (¡por ti!) todo por ti ahora, vivo para ti, en función de tu existencia amaría dedicar la mía, sería el mejor de los castigos, la más dulce condena. Ayer, justamente, pensaba lo inmensamente feliz que sería viviendo contigo aunque fuera en el lugar más recóndito del mundo (y eso que yo dependo de las ciudades) y en lo mucho que me gustaría vivir por tu ideal, convertirlo en el mío y morir por él si es necesario, porque no hay nada más estúpido que una mujer enamorada, y es que morir por aquel ideal sería como morir por ti. Perfecto.
Las ideas se me agolpan y no puedo ordenarlas... tampoco es como si pretendiera escribir un perfectamente coherente y conectado texto, así que si resulta algo engorroso de leer, disculpen (no, tampoco pretendo que esto sea muy leído o entendido).
Pensar que todo partió, seguramente, porque me rompieron humillantemente el corazón, sin anestesia... traté de usarte para olvidarme de alguien que ya no vale la pena mencionar, no ahora, por lo menos; aunque de forma inconsciente y sin mala intención, te lo juro. Y ahora todo está peor. Porque ya hablamos, me miras a los ojos y siento que el resto desaparece, que me absorbe tu mirada, dulce, como el más exquisito veneno... que ojalá no acabara nunca de tragar; así me matas un poco más cada día, con una calma apremiante; insufriblemente deseada. Pero no puedo ir más allá, no me atrevo. Mi inseguridad no me lo permite. La mala costumbre de que siempre el resto se postrara a mis pies y yo no tuviese que esforzarme por conquistar a nadie, y es que natural , al parecer puedo ser bastante encantadora, pero no puedo forzarme, siento que es una ficción asquerosa, la más cínica de las realidades, me da náuseas ser así... pero es por tu presencia sublime por lo que no puedo actuar con naturalidad, ese afán de atención que me nace cuando te tengo cerca; de verdad siento que necesito que me mires, me notes, me quieras, me ames...
Pero no se puede. Imposible. Malditas las ganas que tenía de expiar mis culpas amorosas enamorándome de alguien que no tuviera ni el más mínimo interés en mí... Ahora que pasó (y dos veces, al parecer), me torturas sin piedad cada vez que mi mirada pasa furtiva por la tuya y tú sigues de largo, como si fuera una sombra, una niebla... etérea como ninguna. Increíble cómo subo al cielo cuando me sonríes y cómo desciendo al más profundo abismo cuando te veo con otra. Ojalá bajara tanto como para quemarme, consumirme y hacerme cenizas para no pensar un minuto más en ti; aunque, claro, como escribió Quevedo en su Amor constante más allá de la muerte: "...polvo serán, mas polvo enamorado." El problema, es que ahora soy y seré, sólo yo la enamorada.
Odio, detesto, aborresco y envidio tanto a las mujeres que liberan feromonas cual flores su fragancia, y se les hace tan simple encantar a alguien. ¿Y por qué yo tengo que bloquearme, paralizarme, temblar y estremecerme casi hasta morir cuando te veo ahí,? De inmediato surgen mil preguntas en mi mente: "¿qué le digo? ¿de qué hablamos? ¿cómo lo trato? ¿de qué forma le puedo llegar a gustar?" Porque no se trata de que pienses que me interesas como amigo, o que me quiero aprovechar de tu inteligencia, tu cultura, o cualquiera de tus infinitas virtudes, pero tampoco quiero que creas que, descaradamente, "te joteo", porque de verdad es mucho más... aunque, mucho menos, puedo dejar que sepas que me casaría en este minuto contigo si me lo pidieras; sin embargo siento que lees mi desesperación y mi angustia en cada movimiento que haga, que mis ojos me delatan y revelan que cada vez que escucho tu voz sólo pienso en llegar hasta tus brazos para no soltarte nunca. Cada día que pasa mi frustración es más notoria, espero que no te hayas percatado nunca de la mirada psicópata que enciende mis ojos cuando te veo con otra, de verdad las mataría a todas... una por una, con una sonrisa en los labios y mirándolas a los ojos; lo más lento y cruelmente posible...
Pero no soy una mala persona, aunque sin duda asesinaría por tu causa, pero es algo incontrolable... así como Steinner el Magnífico, como si hubiese estado en el Kinderheim 511 en alguna vida pasada. De verdad los celos son nefastos, sacan al Monstruo dentro de mí... que cada día se hace más grande.
Ahora el punto es ¿cómo decirte todo esto? La verdad, no todo... nunca te revelaría que realmente odio (deseo el fin de la existencia) de toda mujer que se te acerque demasiado. Y mis parámetros de distancia son algo tergiversados. Pero bueno, ¿cómo hacerte saber que daría todo por ti, por tu felicidad? Y es que yo quiero convertirme en tu felicidad, entregarme para que dependas de mí como lo haces del aire o del agua. Mi ofrenda soy yo misma, mi carne, mis huesos, mi sangre, mi espíritu, mi amor, mi vida y mi muerte... toda yo, ser por y para ti.
Si aceptaras mi ofrenda...

2 comentarios:
Wooo!!!
Tanto asi??
Creeme k entiendo el sentimiento, alguna vez lo vivi... pero eso fue hace muuchoooooooooo
Igual me preocupas un poco, pero sabes k voi a estar ahi siempre...
No sabes lo k va a pasar, asi k no seas wna i si lo kieres pelealo ps ^^
Piscis...
Que notable Mary la kgó.
Me gusta mucho como escribes,porque te juro que antes de ponerme a leer tuve el prejuicio de que eras esas personas que escribe 560 palabras askerosamente perfectas pero que no habla al final de nada, lo tuyo está redactado de una manera super sencilla y aun así logras captar la atención de uno cuaticamente porque lo haces de una forma bien entretenida. A todo esto el texto escrito para ese X sujeto está increible jajaj la kgó....la mujer que no se identifique con un texto así es un surullito.
Besotes mi wuacha
domy
Publicar un comentario