miércoles, 15 de octubre de 2008

Vanity

Porque es lo que todas sentimos, inevitablemente, ÉSE día... la famosa graduación!
Impresionante cómo una se estresa porque esté perfecto hasta el más mínimo detallle: el vestido (la base de todo), los zapatos, la cartera, el maquillaje, el peinado, el bronceado, los aros/pulsera/collar y accesorios varios de ese tipo. Lo más sorprendente es que los machos (el principal "blanco" de la gran noche) ni se van a dar cuenta de toda esta full producción que requiere de meses non-stop de dieta, ejercicios, salidas varias buscando por todo Santiago lo que estamos buscando, etc.
Y que, vaya quien vaya, una tiene que ser la más increíble de todas...obvio, porque de eso se trata esto: VANIDAD, tan típica de una.
El pensamiento que cruza la mente de toda mujer es dejar estupefacto a todo ser con el que nos crucemos, y la que diga que no, ¡MIENTE! Aunque lo niegue hasta la muerte.
Lo que buscamos es que todo ser de sexo masculino piense en su pequeña cabecita "¿¡por qué no es ELLA mi pareja!?" No importa quién sea, es la noche en la que una reclama toda la atención requerida, acumulada durante toda la época escolar. Y si el "macho especial" no van al evento, no nos amargamos (tanto) porque igual tiene lado positivo: sólo nos va a ver a través de las infinitas fotos que tome Chile y medio, cual paparazzi en la alfombra roja (¡porque ese día somos divas, carajo!), en las que obviamente una sale con la mejor cara de la vida (ensayada afanosamente semanas antes) con la mejor pose, desde el mejor ángulo (aunque en ese momento, todos tienen que ser, imperativamente, los mejores), y no horas después, con más de un par de tequilas o vodkas encima, con el vestido bien puesto en su lugar, el peinado aún entero y sin el maquillaje corrido.
Además de todo el ritual que implica buscar el vestido perfecto (y los complementos ideales para éste) está el eterno problema de la pareja...(amigo "macho especial") Porque es imposible ir con el primer weón que se te cruce por la mente, ni pensarlo. Si el caballero éste, es conocido, amigo, o derechamente ya tienes aunque sea un cover de piscola Capel con él, la cosa no es tan terrible; el verdadero problema es si se están recién conociendo. Y nace la pregunta del millón: ¿cómo cresta le pido? de la que derivan miles de otras... ¿Y cuándo? Porque tiene que ser en el momento ideal. ¿Cómo? No puede ser muy formal o seriamente, o nuestro limitado hombrecillo pensará que le pedimos matrimonio, pero tampoco muy despreocupadas, o va a pensar que nos importa un carajo. ¿Y si me dice que no? Tenemos que estar preparadas para esta respuesta, hay que estar seguras de que, en el caso de una negativa, vamos a alcanzar a llegar a encerrarnos a la pieza para empezar a llorar... o sea, siempre diga.
Sin embargo, siempre está el camino fácil: ir con un compañero.
Además, este afortunado tiene que ser, más bien, sumiso (dominado, o derechamente, macabeo) porque no puede ir de terno verde, camisa fucsia y corbata naranja, si el vestido de la princesa es morado (o de cualquier otro color, en realidad)... OMFG.
Y más vale que ni se le vaya a ocurrir ir en el auto con todas las ventanas abiertas, o nuestro perfecto peinado se va por el W.C. y, definitivamente, no es la idea.
En resumen, todo tiene que ser PERFECTO y los días anteriores (meses, ok) giran en torno a una: todas hacemos dieta, ejercicios varios, nos encremamos mañana y noche y, en fin, hacemos una serie de cosas como si se nos fuera la vida en ello. Y es que hay sólo una cosa en la mente de cada mujer de 17 años: ¡EL VESTIDO!
Está, también, el clásico acuerdo de "no ir igual con las amigas" así que olvídense de que los colores de vestido se repitan entre los grupos afines, total y absolutamente prohibido; pecado capital.
Y bueno, una serie de cosas que aún no me tocan vivir... hasta ahora sólo llego hasta el stress de elegir el modelo del vestido (que ya he cambiado, mínimo 10 veces), debo meditar laaargamente acerca del color (hay que comprar la tela) los zapatos están más o menos elegidos... Me queda el peinado, el maquillaje, la cartera... Y ya me voy a hacer la rutina de ejercicicos sagrada y a ponerme mis cremas mágicas y milagrosas, para después disfrutar de un necesario y merecido sueño reparador antes de decidir colgarme de mi ducha para no tener que seguir pasando por el síndrome pre-graduación...
...Me olvidaba de algo. No importa cuánto aleguen nuestros queridos machos por el limitado y racional tiempo que demoramos en arreglarnos, siempre terminan poniendo una cara de embobados babosos por la que vale la pena pagar cuando, finalemente, salimos a la luz pública.
Si igual, en el fondo, sabemos que les encanta =)

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Wn!! pk xuxa io tenia k ir cn el macho "no sumiso" i entre comillas pk el qlio es asi pa lo k kiere ser asi ¬¬
i en cuanto a lo otro me identifico con cada uno de los ptos xD

Gesicht dijo...

¿"Todas"? Falso.

NiaLain dijo...

Que hueca ~

Trininitaa :) dijo...

jajajaja te pasai maría ignacia. las cosas como son no más po! SUPERENLO! :D